
Un día vino un hombre que tenía magia en la voz,
calor en sus palabras, embrujo en su mensaje.
calor en sus palabras, embrujo en su mensaje.
Un día vino un hombre con la alegría en los ojos,
la libertad en las manos, el fuego en sus hechos.
la libertad en las manos, el fuego en sus hechos.
Un día vino un hombre con la esperanza en sus gestos,
con la fuerza de su ser, con un corazón grandísimo.
con la fuerza de su ser, con un corazón grandísimo.
Un día vino un hombre con el amor en sus signos,
con la bondad en sus besos, con la hermandad en sus hombros.
con la bondad en sus besos, con la hermandad en sus hombros.
Un día vino un hombre con el Espíritu sobre sí,
con la felicidad en su padecer, con el sentido en su morir.
con la felicidad en su padecer, con el sentido en su morir.
Un día vino un hombre con el tesoro de su cielo,
con la vida de su cruz, con la resurrección de su fe.
con la vida de su cruz, con la resurrección de su fe.
Un día viniste Tú... Ven ahora, también, Señor.
Alois Albrecht