Jesús acampa en la plaza
El domingo pasado Jesús vino a la manifestación por una Democracia real, la ya mundialmente conocida 15M. Casi ni le veo; estaba entre nosotros, también llevaba a su perro, como nosotros a Trazo; iba con un grupo de amigas y amigos, gritaba nuestras consignas de indignación, bailaba con todos en los parones de la marcha. Estas noches en la plaza de Islandia (antes de anoche, nuestra plaza de España), ha estado también acampado, también ha tomado la plaza, y en la asamblea popular no disimulaba su alegría; como todos nosotros contagiado por los mismos sentimiento. Anoche fuimos más de dos mil, aquí en Palma, ¡para lo que somos los mallorquines de impasibles! Ha sido un estallido de indignación pacífico, respetuoso, comunicando sentimientos, ideales y proyectos de mejora para nuestra condición humana.
Ahí estábamos el pueblo (su pueblo), el pueblo llano; ningún partido político, más bien la necesidad de la auténtica política, la que debería ser, la que todos deseamos, la de dar la palabra a cualquiera que quiera decir algo. Dejamos los aplausos para, en su lugar, alzar los brazos haciéndolos bailar. Iban saliendo las voces, muchas y muchos jóvenes, rastafaris, algunos porretas, mujeres y hombres mayores, saharauis, nigerianos, latinoamericanos unidos en la misma causa. Sin otra pretensión que la de ser más humanos, repartir justamente, reinventar formas que acaben con un sistema corrupto, injusto, indigno de representar a los pueblos, en los que quien tiene seis millones de euros, sale bajo arresto domiciliario, mientras quien no tiene dinero, se pudre en prisión; quien tiene un cargo político tiene coche oficial, lujosas mansiones, comidas, desayunos, cenas y viajes oficiales que les pagamos el pueblo.
Decidimos cambiar el ahora donde, la verdad, es una palabra tan devaluada, que a toda mentira llamamos verdad ; donde se salva la economía de los que más ganan, de quienes crean las crisis económicas por una avaricia sin límites. Exigimos el fin de fondos monetarios, de paraísos fiscales, de los lobbies…, a costas de que otros no pueden pagar la hipoteca o el alquiler, pierden el trabajo, o encuentra uno indigno, o no puedan entrar libremente para sobrevivir fuera de sus países de origen.
Anoche sentíamos el contagio de nuestras propias fuerzas, sabíamos que se estaba gestando algo nuevo, algo aprendido recientemente de mano de los pueblos árabes más pobres , de los más deprimidos; también eso nos lo había ya dicho él hace mucho. ¿Es esto la semilla de la que hablaba en las plazas de Galilea, la semilla del árbol que él llamó reino de Dios?
Pensé que Dios sonreía desde lo más hondo en cada uno, como un padre que escucha las promesas y sueños de los hijos pequeños cuando hablan de lo que harán cuando sean mayores, pero que creía en nosotros con la misma fuerza que creyó en Jesús.
Yo me pellizqué la mejilla para saber que no era un sueño, que puede ser cierto, que está en nuestras manos, que las revoluciones y cambios empiezan así y continúan los lunes, los lunes de todas las semanas, sin ninguna tregua, y seguí pensando que el Reino está cerca, que nada importa que se vacíen las iglesias si se llenan las plazas para encontrar nuevos caminos para la causa que ya hizo suya Jesús: el ser humano.
Matilde Gastalver