Buscar
Eutsi Berrituz
Autores / Idazleak

Benjamín Forcano

Enrique Martinez Lozano

José Antonio Pagola

José Ignacio Calleja

Joxe Arregi

En portada / Azalean

La verdad padece pero no perece / Egia hautsita baina ez etsita

Artículo de opinión de Félix Azurmendi, sacerdote de la Diócesis de Donostia, en torno al libro “Jesús. Aproximación histórica” de José Antonio Pagola.

Felix Azurmendi Donostiako Elizbarrutiko apaizaren iritzi-artikulua, Jose Antonio Pagolaren “Jesus. Hurbilketa historikoa” liburua dela eta.

La verdad padece pero no perece

Hace un año escribí un artículo bajo el título “Pedimos la verdad” en el que reclamaba información por parte de alguien “autorizado” en torno a lo que estaba sucediendo con el libro de José Antonio Pagola “Jesús. Aproximación histórica”. Tras un año nos hallamos con que, según publicaciones en prensa e internet, “El Vaticano procesa a Pagola”, “La Congregación para la Doctrina de la Fe retira el nihil obstat de Mons. Uriarte al Jesús de Pagola”, “la iniciativa de Roma…tiene su origen en las presiones del núcleo más integrista de la Conferencia Episcopal Española”.

Mi primera reacción se refiere a un hecho lamentable: la Iglesia recurre al “secreto”, al silenciamiento y ocultamiento. ¿Qué información tiene la Diócesis de San Sebastián acerca de la verdad de lo que está ocurriendo con el libro de Pagola y con él mismo? ¿Han sido informados debidamente y en todo momento el Consejo Presbiteral y el Consejo de Arciprestes?

En vista de lo publicado podríamos decir con el Evangelio de Juan en la mano que “la luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la recibieron” y añadir con Santa Teresa de Jesús, y ella sabía lo que decía por su propia experiencia con la Inquisición, que “la verdad padece”. Sí, la verdad padece. Pero, añade Santa Teresa, “no perece”.

No perece porque hay quienes quieren conocerla y la buscan. En ello les va su propia coherencia. Nadie es propietario de “la verdad”. Tratamos de aproximarnos a ella en el ejercicio de nuestra libertad y responsabilidad de ir más allá de lo aparente en medio de este gran despropósito.

La desmesura es escandalosa: muchos miles de lectores y creyentes afirman sin dudar el bien que les ha hecho este libro en su fe, los teólogos a los que se les pidió una opinión sobre el mismo lo hicieron favorablemente, el obispo del autor le otorgó el “nihil obstat”, algunos obispos que yo conozco opinaron muy positivamente del libro, numerosos sacerdotes diocesanos de San Sebastián se manifestaron públicamente en apoyo del autor… Mientras, otros obispos denunciaron públicamente el libro, sin siquiera hablar con el autor, hasta finalmente presionar en Roma para que la Congregación de la fe abra un proceso, no sé si al libro o al autor del libro o a ambos.

¿Qué es lo que oculta y encierra esta desmesura? No somos ni indiferentes ni insensibles a los problemas eclesiales. Los obispos no debieran estar tranquilos con este “cisma” real en la Iglesia y en nuestras comunidades. Este “cisma” es el hecho que más está dañando a la comunión y a nuestra capacidad evangelizadora hoy. Negar este hecho es pretender cerrar los ojos a la realidad y autoengañarnos. En lugar de crecer en comunión se alimenta la desunión.

Creo que es un derecho y un deber opinar libremente sobre la gravedad de lo que está aconteciendo. Están en juego nuestra fe y nuestra pertenencia eclesial. Por ello reflexiono sobre algunas claves que creo explican algo de lo que está sucediendo.

1. En primer lugar está en juego, como problema de fondo, la verdad sobre Jesús. No es, por lo tanto, el libro de Pagola. Este libro no es más que un signo de lo que está ocurriendo en la Iglesia. Es el problema, viejo y nuevo, del Jesús de la historia y el Cristo de la fe. Yo creo que nos estamos enfrentando a una tentación también presente en otros momentos de la historia de la Iglesia: por salvaguardar la “dignidad” de Dios, la divinidad de Cristo, ignoramos o subordinamos la humanidad de Jesús. Mientras la médula y lo inaudito de la fe cristiana está en la encarnación de Dios, una encarnación anonadada e histórica, son acusados de “arrianismo” quienes nos están indicando que es precisamente en la humanidad histórica de Jesús donde Dios se ha encarnado. Como dijo Pablo VI “en la humanidad sacratísima de Cristo está todo nuestro bien y salvación”.

El gran problema del sector al que incomoda el libro en cuestión debe de ser que “este Jesús” les molesta, no cuadra con sus intereses “eclesiásticos”. Acaban por reproducir lo que pasó en la existencia histórica de Jesús: se vuelve a clavar a Jesús en la cruz, en el rechazo y en la acusación de “heterodoxia”. Ésta es la cruz de Jesús, también hoy.

2. Lo que está en juego, en segundo lugar, no es “el libro” de Pagola. Están en juego su palabra y su reflexión, su obra y el propio autor. Pagola molesta por lo que dice: este sector eclesial no puede soportar, según parece, su reflexión lúcida, clara y accesible y, sobre todo, hecha desde el Evangelio y desde Jesús. El problema es un Pagola que no calla, cuyo mensaje se difunde masivamente gracias a la prensa y a las redes sociales, que llega a miles de personas que lo leen con gran satisfacción. Mientras muchos sacerdotes y obispos aburrimos dentro y fuera de la Iglesia, Pagola capta la atención, despierta interés sobre Jesús, contribuye a formar cristianos y personas adultas y no-dependientes. Asimismo, su aportación es valiosa para el hecho cultural moderno, que recibe a este Jesús como una novedad relevante para vida del hombre y la mujer de este siglo. Pagola logra inyectar en la capa social y cultural de hoy a Jesús de Nazaret.

3. Hay una tercera dimensión que también está en juego: somos las personas que vivimos y sentimos nuestra fe en Jesús y nuestra pertenencia eclesial en sintonía con J. A. Pagola. Si es verdad que al libro de Pagola y, como afirman algunos, a Pagola mismo se le ha iniciado un proceso en la Congregación de la Doctrina de la fe, estamos procesados con él miles de cristianas y cristianos: laicos, sacerdotes, religiosos, muchos teólogos y algunos obispos. Está también procesada una parte mayoritaria de nuestra Diócesis de San Sebastián. Se pueden sentir procesados los 80.000 que han comprado el libro, los miles y miles que le siguen semanalmente y quienes leen con entusiasmo cada nuevo libro que escribe. ¿No es esto una exageración y un disparate?

4. Están también en juego los derechos humanos: el respeto a la libertad, fundamentalmente. ¿Quién puede impedir que un libro sea vendido y una persona sea escuchada? ¿La libertad religiosa, la libertad de pensamiento y de palabra, donde quedan en la Iglesia? ¿Se puede reclamar la libertad religiosa en la sociedad cuando no se respeta en el interior de la Iglesia? ¿Cómo se puede privar a la sociedad y a la misma Iglesia leer lo que quiera?

5. En este hecho oscuro, aparece asimismo el pecado de la Iglesia. Si no se detiene el proceso en curso y se le restituye a Pagola de todos los sufrimientos que se le han originado, un sector eclesial muy numeroso, mayoritario en Gipuzkoa, que nos sentimos procesados con Pagola, tenemos derecho a pensar que, en realidad, nos encontramos ante el pecado de la Iglesia. Lo anunció Jesús: “os llevarán a los tribunales y creerán que hacen un bien”.

6. Este asunto nos sitúa ante el problema del modelo de Iglesia. Estamos viviendo eclesiologías incompatibles entre sí. La eclesiología “oficial” vuelve a ser “neoexclusivista”. Estamos viviendo un gran miedo al pluralismo, porque es percibido como una amenaza para la fe y la Iglesia. Éste es un callejón sin salida. Desde el miedo no se puede evangelizar. La única salida válida, a mi modo de ver, es el diálogo, que ninguna posición eclesiológica se imponga a la otra, que ninguna posición teológica se imponga a las demás. Ahora no existe este diálogo. Por esta razón, la comunión y la colegialidad son dos grandes déficit en nuestras Iglesias y ello representa un gran fracaso y un grave obstáculo para esa nueva evangelización que se pretende impulsar. Sobresalen la intolerancia y la imposición, el centralismo y el dogmatismo. Todo ello nos está llevando a un nuevo individualismo, un “sálvese quien pueda” que solo produce, a la larga, tristeza e impotencia.

Concluyo. Solo quiero desear que no perdamos la capacidad de indignarnos y que no abdiquemos del deber de reformar la Iglesia. Que no nos falte el aliento de una oración que dirija nuestra mirada a Jesús y a su palabra, pues puede estar sucediéndonos que digamos creer en Jesús y, en realidad, no lo amemos. Me parece una insensatez y una forma extraña de fanatismo decir que el Jesús que “emerge” y “cobra vida” en el libro “Jesús. Aproximación histórica” no es en realidad el Jesús en el que cree la Iglesia, el proclamado como Cristo y Señor. Un libro y un autor que han ayudado y ayudan a tantos a encontrarse con Jesús, amarle y creer en Él, no pueden sino estar en la fe de la Iglesia. Espero que se imponga la sensatez y prevalezca la verdad.

Félix Azurmendi – Sacerdote de la Diócesis de San Sebastián  

-------------------------------------------------------

Egia hautsita baina ez etsita

Orain urtebete artikulu bat idatzi nuen «Egia eskatzen dugu» izenburupean. Informazioaren jabe zen bakarren batek Jose Antonio Pagolaren “Jesus. Hurbilketa hitorikoa” liburuarekin zer ari zen gertatzen azaltzeko eskatzen nuen. Urtebete eta gero zer ikusiko eta, prentsan eta interneten zabaldu denez, honako hau: “Vatikanok Pagola auzipetu”, “Fedearen Doktrinarako Kongregazioak Uriarte Monsinorearen nihil obstata erretiratu dio Pagolaren Jesusi”, “Erromako ekimenak… Espainiako Gotzainen Batzarreko alderdirik integristenaren nukleoak egindako presioetan du bere iturburua”.

Nire lehen pentsamendua gertaera tamalgarri batek eragina da: Elizak “sekretura” jotzen du, gertaerak isilpean gordetzera eta ezkutatzera. Zer daki Donostiako Elizbarrutiak Pagolaren liburuarekin eta Pagola berarekin gertatzen ari denaz? Apaiz Batzordeari eta Artzipresteen Batzordeari behar bezala eta uneoro berri eman al zaie?

Argitaratu dena ikusirik, Joanen Ebanjelioa eskutan esan genezake “argiak ilunpetan egiten du argi baina ilunpeek ez zuten onartu” eta Jesusen Santa Teresarekin batera, berak ondo asko zekien zer zioen Inkisizioarekin izan zuen esperientziagatik, beste hau adieraz genezake: “egia hautsita dago”. Hala da bai, egia urratuta dago. Halere Santa Teresak eransten du: “baina ez dago etsita”.

Ez du etsia hartzen, badirelako egia jakin nahi eta bilatzen dutenak. Bakoitzaren koherentzia bera dago jokoan. Inor ez da “egiaren” jabe. Hurbiltzen saiatzen gara egiara askatasunez eta erantzukizunez jokatuz, zentzugabekeria ikaragarri honen nahaspilan itxuraz ageri denera baino sakonago iritsi nahirik.

Neurrigabekeria eskandalagarria da: milaka eta milaka irakurlek eta sinestedunek zalantzarik gabe aitortzen dute zer on egin dien liburu honek beren fedean, lan honi buruz galde egin zitzaien teologoek oniritzia eman zuten, egilearen gotzainak “nihil obstat” delakoa ezarri zion, ezagunak ditudan gotzain batzuek oso onetsi zuten liburua, Donostiako Elizbarrutiko apaiz askok egilearen aldeko adierazpena plazaratu zuten… Aldi berean, beste gotzain batzuek publikoki gaitzetsi zuten liburua, egilearekin mintzatu ere egin gabe, azkenean Erroman indar eginez federako Kongregazioak prozesu bat has dezan, ez dakit liburua ala egilea auzipetuz ala biak.

Zer dago neurrigabekeria honen azpian? Elizaren arazoekiko ez gara ez axolagabe ez sorgor. Gotzainek ez lukete lasai egon behar Elizan eta gure elkarteetan gertatzen ari den egiazko “zisma” honekiko. “Zisma” hauxe dugu, izan ere, batasunari eta gaur egun ebanjelizatzeko gure gaitasunari latz erasotzen ari zaiona. Gertaera hau ukatzea errealitateari begiak itxi nahi izatea da eta gure burua engainatzea. Batasunean hazi beharrean, zatiketa gizentzen da.

Uste dut eskubidea eta betebeharra dela askatasunez iritzia azaltzea jazotzen ari denaren larritasunaz. Jokoan daude gure fedea eta eliztar izatea. Horregatik noa gogoeta egitera zenbait gakori buruz, gertatzen ari dena hein batean argituko dutelakoan.

1. Aurren-aurrenik, sakoneko arazo gisa, jokoan dago Jesusi buruzko egia. Beraz, kontua ez da Pagolaren liburua. Liburu hau Elizan gertatzen ari denaren adierazgarri bat da. Historiako Jesusen eta fedeko Kristoren arazoa da, auzi zaharra eta berria. Nire aburuz, aurrez aurre daukaguna Elizaren historiako beste aldi batzuetan ere bizirik egon den tentazio bat da: Jainkoaren “duintasuna”, Kristoren jainkotasuna, gorde eta salbatu beharraren beharrez, alde batera uzten edo menperatu egiten dugu Jesusen gizatasuna. Kristau fedearen muina eta ezaugarri berezi-berezia Jainkoa gizaki egitean dagoen bitartean, gizakunde harrigarri eta historikoan, alegia, “arrianismoa” leporatzen diete Jesusen gizatasun historiko horretantxe gizaki egin dela Jainkoa erakusten digutenei. Paulo VI.ak esan zuena ekarriz, “Kristoren gizatasun guztiz sakratuan aurkitzen da gure ona eta salbamena”.

Aipatu liburuak egonezinik jartzen duen sektorearen arazo nagusi-nagusia zera izan daiteke: “Jesus honek” molestatu egiten dituela, ez dela ezkontzen beren interes “eklesiastikoekin”. Jesusen bizitza historikoan gertatu zena berritzen dute azkenean: Jesus gurutzean josita aurkitzen da orain ere, baztertua eta “heterodoxiagatik” salatua. Hauxe da Jesusen gurutzea gaur egun ere.

2. Bigarrenik, jokoan dagoena ez da Pagolaren “liburua”. Areago, bere hitz eta gogoeta daude jokoan, bere lana eta egilea bera. Pagola gogaikarri gertatzen da esaten duenagatik: dirudienez, Elizako sektore honek ezin du eraman haren hausnarketa burutsua, argia eta ulerterraza eta, batez ere, Ebanjeliotik eta Jesusengandik egina. Pagola isildu gabe ari da eta bere mezua alderik alde zabaltzen da prentsari eta sare sozialei esker, milaka eta milaka lagunek irakurtzen du pozarren. Hor dago koxka. Makina bat apaiz eta gotzainek bazter guztiak aspertzen ditugun bitartean Elizan eta Elizatik kanpo, Pagolak jendea adi jartzen du, Jesusi buruzko jakin-mina pizten du, kristau eta gizon-emakume helduak eta ez-mendekoak izaten laguntzen du. Halaber, bere ekarpena baliotsua gertatzen da kultura modernorako, izan ere Jesus hau nobedade esanguratsu bezala hartzen baitu oraingo kulturak mende honetako gizon-emakumeen bizitzarako. Pagolak asmatu du Nazareteko Jesus gaurko gizartean eta kulturan itsasten.

3. Bada hirugarren alderdi bat ere jokoan dagoena: Jesusenganako gure fedea eta eliztar izatea J.A. Pagolarekin bat eginik bizi eta senti dugun pertsonak gara. Egia baldin bada Fedearen Doktrinarako Kongregazioak auzitan jarri dituela Pagolaren liburua eta, batzuek diotenez, Pagola bera, berarekin auzipetuta gaude milaka kristau: gizon eta emakume laikoak, apaizak, erlijioso eta erlijiosak, teologo asko eta gotzain batzuk. Auzipetuta dago baita ere Donostiako gure Elizbarrutiaren gehiengoa. Auzipetuta jo dezakete beren burua liburua erosi duten 80.000k, astero jarraitzen diotenek eta idazten duen liburu berri bakoitza irrikaz irakurtzen dutenek ere. Ez al da hau gehiegikeria eta burugabekeria hutsa?

4. Jokoan daude baita ere giza eskubideak: askatasuna errespetatzea, funtsean. Nork debeka dezake liburu bat saltzea eta pertsona bati entzutea? Erlijio-askatasuna, pentsamendu- eta adierazpen-askatasuna, zertan dira Elizan? Eska al daiteke askatasun erlijiosoa gizartean, Eliza barruan begirunerik ez bazaio? Nola galaraz dakioke gizarteari eta Elizari berari nahi duena irakurtzea?

5. Gertaera ilun honetan, orobat, Elizaren bekatua ageri da. Hasitako auzi-bidea gelditu ezean eta Pagolari sufriarazi dioten guztiagatik bere oneratzen ez bazaio, eliz sektore oso ugari batek, Gipuzkoan nagusi denak, Pagolarekin batera auzipetuta senti garenok, eskubidea izango dugu pentsatzeko hemen, azkenean, Elizaren bekatuarekin egin dugula topo. Iragarri zuen Jesusek: “epaitu egingo zaituztete eta usteko dute on egiten ari direla”.

6. Gai honek Eliz ereduaren arazoa ipintzen digu aurrez aurre. Elkarrekin ari ezin diren eklesiologiak bizi ditugu. Eklesiologia “ofiziala” atzera “neoexklusibista” egin da. Aniztasunari beldur handia zaio, fedearentzat eta Elizarentzat mehatxutzat jotzen delako. Hau bide itsua da, aterabiderik gabea. Beldurraren bidez ez dago ebanjelizatzerik. Balio duen irtenbide bakarra, nire ustez, elkarrizketarena da, inongo ikuskera eklesiologikok ez dezala bestea azpiratu, inongo ikuskera teologikok ez ditzala besteak menperatu. Orain ez dago elkarrizketarik. Beraz ba, gure Elizetan berebiziko hutsunea dira batasuna eta elkarkidetza eta hori porrot handia da eta eragozpen larria, eragin nahi den ebanjelizatze berri horretarako. Eraman ezina eta inposaketa gailentzen dira, zentralismoa eta dogmatismoa. Horrek guztiak indibidualismo berri batera garamatza, “ahal duenak ahal duena” ikur hartzera. Luzera, tristura eta ezinera.

Amaitzera noa. Soilik nahi dut ez dezagula galdu sumintzeko gaitasuna eta ez dezagula utzi Eliza aldatzeko eginbeharra. Ez dakigula falta Jesusi begiratu eta bere hitza entzuteko otoitzaren arnasa, izan ere izan liteke Jesusengan sinesten dugula esan arren, hura ez maitatzea. Zentzugabekeria iruditzen zait eta fanatismo era arraro bat esatea “Jesus. Hurbilketa historikoa” liburuan “ernatzen” eta “hezurmamitzen” den Jesus hori ez dela benetan Elizak sinesten duen Jesus, Kristo eta Jaun aitortua. Hainbeste laguni Jesusekin topo egiten, maitatzen eta harengan sinesten lagundu dien liburua eta egilea nahitaez egon behar dira Elizaren fedean. Espero dut zentzua nagusituko dela eta egia gailenduko.

Felix Azurmendi – Donostiako Elizbarrutiko apaiza.